sábado, 4 de marzo de 2017

Comentario poema Te quiero, Luis cernuda

TE QUIERO
Te quiero.
Te lo he dicho con el viento. 
Jugueteando como animalillo en la arena
O iracundo como órgano tempestuoso;
Te lo he dicho con el sol,
Que dora desnudos cuerpos juveniles
Y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
Frentes melancólicas que sostienen el cielo, 
Tristezas fugitivas; 
Te lo he dicho con las plantas,
Leves criaturas transparentes
Que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
Vida luminosa que vela un fondo de sombra ;
Te lo he dicho con el miedo,
Te lo he dicho con la alegría,
Con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
Más allá de la vida, 
Quiero decírtelo con la muerte;
Más allá del amor;
Quiero decírtelo con el olvido.



Tema: Declaración de amor.

El poeta le declara su amor a una segunda persona de diferentes maneras: con los elementos de la naturaleza, con los sentimientos y con las palabras; pero no le es suficiente, también quiere decírselo con la muerte y con el olvido.


 Organización de las ideas:

El texto se estructura formalmente en 8 estrofas separadas por un doble espacio en blanco: la primera consta de un solo verso; la segunda, tercera, cuarta, quinta y séptima están constituidas por tres versos cada una de ellas; la sexta de dos; y la octava de cinco.


Estructura, se distinguen dos partes:

En la primera resume su sentimiento de amor en la oración "Te quiero". (Verso 1).


En la segunda indica cómo le expresa este sentimiento (versos 2-23):


a. A través de elementos físicos tomados de la naturaleza. (versos 2-15).


b. Mediante los sentimientos y las palabras (versos 16-18).


c. Con la muerte y el olvido (versos 19-23).


Comentario crítico:


El emisor del texto es Luis Cernuda, autor del siglo XX, perteneciente a la Generación del 27, en la que también se incluyen poetas como: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Pedro Salinas, etc. Todos formaban un grupo de poetas -probablemente el más brillante del siglo XX- compacto y variado al mismo tiempo, al que la guerra civil separó y que jamás volvería a encontrarse.

El poema pertenece a "Los placeres prohibidos", libro de su etapa madrileña, quizás la más valiosa, tanto desde el punto de vista personal como literario. 

Como se ha dicho, el autor se dirige a una segunda persona, que sería el receptor interno; no obstante, los destinatarios últimos de su obra poética -en la que se incluye el texto que analizamos- son los lectores aficionados a este género, que están familiarizados con los recursos propios de la literatura. Sólo estando mínimamente iniciado en la poesía se pueden entender los versos finales (“más allá de la vida,/ quiero decírtelo con la muerte;/ más allá del amor, quiero decírtelo con el olvido”).

Estos receptores constituyen un colectivo indeterminado y universal que no tiene capacidad de respuesta, pero sí libertad de interpretar el texto. La intencionalidad del emisor es expresar sentimientos de amor

De lo que acabamos de decir sobre el emisor, el receptor y la intencionalidad, así como de lo expresado en la organización de las ideas, se deduce que estamos ante un texto literario de carácter poético en el que predominan las funciones poética y expresiva.

En resumen, nos encontramos ante un texto que plantea un tema de interés, que está bien estructurado y cohesionado, y cuya originalidad reside en la forma en la que está escrito.

viernes, 17 de junio de 2016

El talento de Mr. Ripley - Comentario I

Subió a la habitación de Dickie y estuvo paseándose por ella durante un rato, con las manos en los bolsillos, preguntándose cuándo volvería Dickie. Se dijo que tal vez se quedaría con Marge toda la tarde, que en realidad se acostaría con ella. Abrió el ropero de un tirón y miró dentro. Había un traje de franela gris, nuevo y bien planchado que nunca le había visto a Dickie. Tom lo sacó del armario. Se quitó sus propios pantalones, que solamente le cubrían hasta las rodillas, y se puso los pantalones del traje. Se calzó un par de zapatos de Dickie. Después abrió el último cajón de la cómoda y sacó una camisa limpia a rayas blancas y azules.
Escogió una corbata azul oscuro de seda y se la anudó meticulosamente. El traje le sentaba bien. Se peinó de nuevo, esta vez con la raya un poco más hacia un lado, tal como la llevaba Dickie.
—Marge, tienes que comprender que no estoy enamorado de ti —dijo Tom frente al espejo e imitando la voz de Dickie, más aguda al hacer énfasis en una palabra, y con aquella especie de ruido gutural, al terminar las frases, que podía resultar agradable o molesto, íntimo o distanciado, según el humor de Dickie—. ¡Marge, ya basta!
Tom se volvió bruscamente y levantó las manos en el aire, como si agarrase la garganta de la muchacha. La zarandeó, apretándola mientras ella iba desplomándose lentamente, hasta quedar tendida en el suelo, como un saco vacío. Tom jadeaba. Se secó la frente tal como lo hacía Dickie, buscó su pañuelo, y, al no encontrarlo, sacó uno de Dickie del primer cajón de la cómoda, luego siguió con su actuación delante del espejo. Entreabrió la boca y observó que hasta sus labios se parecían a los de Dickie cuando éste se hallaba sin aliento después de nadar.
—Ya sabes por qué he tenido que hacerlo —dijo, sin dejar de jadear y dirigiéndose a Marge, pese a estar contemplándose a sí mismo en el espejo. —Te estabas interponiendo entre Tom y yo... ¡Te equivocas, no se trata de eso! ¡Pero sí hay un lazo entre nosotros!
Dio media vuelta y, sorteando el cadáver imaginario, se acercó sigilosamente a la ventana. Más allá de la curva de la carretera, podían verse los escalones que subían hasta el domicilio de Marge. Dickie no estaba allí ni en los tramos de carretera visibles desde la ventana.
«Tal vez estén durmiendo juntos», pensó Tom, sintiendo un nudo de asco en la garganta. Se imaginó el acto, torpe, chapucero, dejando insatisfecho a Dickie y maravilloso para Marge. Se dijo que a la muchacha le agradaría hasta que Dickie la torturase. Se acercó rápidamente al ropero y sacó un sombrero de la estantería de arriba. Era un pequeño sombrero tirolés, adornado con una pluma verde y blanca.
Se lo encasquetó airosamente, sorprendiéndose al comprobar lo mucho que se parecía a Dickie con la parte superior de la cabeza oculta bajo el sombrero. De hecho, lo único que les diferenciaba era que su pelo era más oscuro. Por lo demás, la nariz... al menos su forma en general... la mandíbula enjuta, las cejas si les daba la expresión apropiada...
—¿Qué diablos estás haciendo?
Tom se volvió rápidamente. Dickie estaba en la puerta. Tom comprendió que debía de haber estado en la verja al asomarse él momentos antes, por eso no le había visto.
—Bueno... sólo trataba de divertirme —dijo Tom, con el tono grave de voz que en él era síntoma de embarazo—. Lo siento, Dickie.




Después de una lectura detenida de este fragmento, he de destacar que el tema principal es el deseo que tiene Ripley por ser y vivir como Dickie, ya que envidiaba sus fortunas. Como tema secundario podríamos destacar la homosexualidad, ya que Ripley se sentía celoso de la esposa de Dickie. y decir que los temas destacados de este fragmento son los mismo que contiene la obra en sí. 

Este fragmento se localiza en el capítulo 10 de los 30 capítulos que compone la obra completa. podríamos decir de alguna forma que en este fragmento es donde se realiza la parte del nudo y si hacemos una lectura de este capítulo y los siguiente veremos como Dickie empieza de algunas maneras a ignoras y dejar de lado a Ripley. Éste queda en soledad completa y decide irse y mudarse a un piso donde adapta y se transforma en Dickie, cambiando su identidad por completo después claro de haber asesinado a Dickie. 

El narrador de este fragmento y en toda la obra, es un anarrador omnisciente y en tercera persona. Sobre el tiempo podemos decir que es lineal y sobre el espacio comentar que se desarrolla en un apartamento en Mongibello. 

Si realizamos una estructuración del texto, podríamos decir que se realiza un planteamiento en las primeras 11 lineas, como nudo; las 27 lineas siguientes y para acabar, el desenlace en las ultimas 5 lineas.

Y para terminar, podemos destacar algunos recursos literarios que se utilizan en la obra y en este fragmento que hemos comentado. Durante la lectura podemos ver algunas exclamaciones y algunas reticencias, que se encuentran también presentes en el anterior fragmento. 



jueves, 2 de junio de 2016

PÁGINA WEB

Aquí os dejo un nuevo enlace en el que vereis, una web dónde os muestro el trabajo realizado en la asignatura de lengua. Los participantes del trabajo son: Elena Orta, Miriam Gracía, Oscar León, Josema Ropero y yo. !Esperamos que os guste¡